Sadismo divino

 

jesus-christ-on-the-cross-the-passion-hd-wallpaperLa historia de salvación de la que nos habla la religión católica sustenta que por el hecho de que Adán y Eva comieron del fruto prohibido, dios se sintió terriblemente ofendido y no fue capaz de perdonarlos arrojándolos fuera del paraíso. Se había roto la amistad entre lo humano y lo divino. Y la gravedad de tal ofensa tenía que ser reparada con una prueba de amor definitiva, trascendental y eterna.

Nos sigue contando tal historia que para rehacer dicha amistad, dios se hizo hombre naciendo de una virgen “preñada” por una paloma con la misión de restaurar la relación entre dios y los hombres. Para tal fin fue preciso morir crucificado ofreciendo su sangre y sacrificio en expiación por los pecados de toda la humanidad. Era necesario y resultaba suficiente la muerte del hijo para calmar la ira y reparar la ofensa del padre (cualquier parecido con la ficción es pura realidad).

El hijo de dios hecho hombre (un plagio mal hecho de la mitología egipcia anterior al cristianismo) asumió la naturaleza humana en todo menos en el “pecado”. Y lo hizo para salvarnos del infierno a que estábamos ya condenados desde antes de nacer. Su sacrificio fue culminante para expiar nuestras culpas.

Sin embargo, con la simple aplicación de la sana crítica podemos observar una notoria contradicción. La explicamos en detalle: la naturaleza divina define a dios como un ser inmutable. Se entiende como tal aquél que no hace mudanza y se mantiene constante. Pero el libro sagrado de los cristianos está plagado de continuos cambios de ánimo de ese dios.

Por lo tanto, ese dios es mudable porque pasa de un estado a otro. Su ira le justifica para castigar a quienes no les obedece. En su nombre se legitima la guerra, la persecución y el asesinato. Su estado de ofendido revela que es capaz de enojarse y sancionar a quienes no les siguen.

En una palabra, es un dios sádico. Porque necesita ver sangre, sacrificio y sufrimiento de su propio hijo para reconciliarse con la humanidad. Sin dolor no hay paraíso posible en la otra “vida”.

Este personaje de la ficción tiene un serio problema de personalidad. Dice amar a todos pero si no le sigues te castiga. “Te amo y te protejo solo si me sirves y haces lo que yo quiero “. Ya no le basta con el sadismo sino que también es narcisista, egolatra, celoso, posesivo y egocentrista.

Por más epítetos que nos encontramos para calificar la llamada pasión, muerte y resurrección de ese tal Jesús como un hecho definitivo, inconmensurable y latente resulta ser que su padre aún sigue exigiendo más sacrificios para dejar de sentirse ofendido. Su sadismo es un barril sin fondo ni techo. Y se supone que con la muerte del hijo todos los pecados fueron perdonados (menudo negocio han estado haciendo los dueños de la multinacional católica y sus afines).

Sin ir muy lejos tenemos el caso de la conocida virgen del Fátima en Portugal. En sus “apariciones” sigue pidiendo más sacrificios para que los pecadores se conviertan aunque, según ella, no todos lo harán. O sea que luego de veinte siglos el dios cristiano sigue enojado y ofendido. Necesita ver más sufrimiento que se le ofrece para perdonar los pecados. Si es así la crucifixión de su hijo no sirvió para expiar el pecado de los antepasados, eliminar la ofensa divina de antaño e inaugurar un tiempo nuevo o si lo fue entonces demuestra el sadismo insaciable del dios padre.

¿No te ha bastado con ver la sangre de tu hijo derramada en la cruz para dejar de exigir más penitencia, sacrificio y ayuno? Eso no tiene nada que ver con lo que se ha llegado a decir: “Si grandes son mis culpas, mayor es tu bondad”.

Tanta expresión de sadismo convierte a dios, como poco, en un ser perverso y malévolo. Ahora se puede entender cómo y por qué dios nos ama sádicamente.

He dicho!

Ese dios da qué pensar. No mola para ser mi super héroe favorito.

La astucia del zorro

Superado el primer trámite de aprobación de los presupuestos generales del Estado 2017, el partido Popular (PP) ha demostrado su efectiva y hasta envidiable capacidad negociadora. Evidenciando así que los de la derecha son más listos que los de la izquierda para ponerse de acuerdo entre ellos.

En el 2016 en medio de la interinidad del gobierno, los de PP no sólo se afianzaron como la fuerza política más votada sino que también supieron utilizar sus triunfos electorales para aniquilar a su más ancestro adversario: el PSOE.

Es que el guión que han dibujado y tejido en estos meses no les habría salido tan bien ni siquiera en una película de ficción. Nunca mejor visto y hecho el refrán: “Divides y vencerás”.

Luego de las segundas elecciones, el PP logró convencer no sólo a su electorado sino también a una buena parte de los socialistas que resultaba apremiante el apoyo PSOE podía evitar ir a unas terceras elecciones. No obstante, los populares se hicieron con la presidencia del Congreso de los Diputados con el voto negativo del PSOE. ¿Cómo lo hicieron? ¿Magia o ficción? ¿Puro realismo mágico?

2014-05-25-524_1Una vez hecho trizas al PSOE, que no supieron conciliar sus diferencias internas, a raíz del golpe rastrero a su Secretario General (el que fue elegido por los militantes) el PP consigue su omisión para formar Gobierno. Recordemos que no les necesitó para hacerse con la presidencia del parlamento. Y como hemos visto en esta semana tampoco les ha necesitado para avanzar en la aprobación de los presupuestos. O sea que el PP cuando ha querido se ha bajado los pantalones y ha logrado “acuerdos” con formaciones políticas tanto afines ideológicamente como las que no. A la larga el acuerdo con el PNV no hace otra cosa que acentuar las diferencias entre las autonomías y le concede unos privilegios millonarios. Una vez más el PP hace del PSOE un kleenex. Y lo peor puede estar en que muchos de sus líderes ni se enteran.

Por consiguiente, el PP ha maniatado al PSOE y lo mantiene neutralizado. Les ha arrancado lo único que le interesaba de ellos: su abstención y ya luego se ha visto con energía para conseguir el consenso con esos otros grupos. Así no solo forman Gobierno sino que también están sabiendo torear una legislatura sin mayoría absoluta como la anterior.

Y como si fuera poco en este escenario inverosímil de la política nacional, nos encontramos ahora con los antisistemas y radicales de Podemos, que luego de un año de haber podido hacer posible un gobierno alternativo al PP, abanderando la presentación de una moción de censura sin ni siquiera tener un candidato y sin el previo diálogo con las demás fuerzas políticas con representación parlamentaria. Ellos se piensan que hacer política es un un circo o un simple reparto de sillones.

Vamos que ha tenido que pasar todo un año para que al señor Iglesias y sus secuaces se les ocurra la idea de que no se debería dejar gobernar a un partido político del que no dejan estallar casos de corrupción sistemática y constantemente. Los de Podemos piensan que somos tan tontos que hemos perdido hasta la memoria. Ellos votaron lo mismo que Rajoy para impedir que el PSOE formara Gobierno y forzaron ir a unas segundas elecciones. Ahora van por ahi con el tramabus dizque avergonzados por los escándolos de corrupción que arropan al partido del gobierno. ¡Cuánta hipocresía y cara dura tienen estos podemitas!

Dadas todas estas situaciones es normal entender que el PP siga siendo la lista más votada. La corrupción no les pasa factura como se esperaría o desearía. Mientras tanto ellos han aprovechado la coyuntura para neutralizar y maniatar al PSOE. De ahí que esta resultando creíble que pueden completar la legislatura.

Visto lo visto aquí queda Partido Popular para rato mientras aguantan al PSOE en la recámara funeraria. Y vemos a Ciudadanos comiendo de su mano y a los podemitas en su raquítica cerrazón.

“Hala PP”…

Six months

Podría hacer esta publicación en base a una colección de fotografías del antes y el después pero sería algo reduccionista. El motivo de satisfacción es que ya alcanzo la semana 26 consecutiva con los hierros. Algo que no ocurre siempre y si mi memoria no me falla creo que es mi primera vez.

Son ya 6 meses. Han sido semanas de mucha disciplina, trabajo, dedicación, esfuerzo, constancia, sacrificio y disfrute. Un tiempo en el que las endorfinas, las dopaminas y por supuesto la serotonina han ido al máximo. De ahí que pudiera hablar de la sensación orgásmica de las agujetas, por ejemplo. O de la inenarrable sensación del flujo sanguíneo luchando por la vida en cada respiración. La inigualable experiencia de sentirme vivo. Es un estilo de vida que va sentificando el resto de las actividades del día. Ahora ya he ido aprendiendo que el jadeo y el grito en cada empuje me van haciendo más fuerte. Reconozco que soy un “animal” en cada entreno.

Hay que destacar que tampoco lo tengo cerca de casa. El trayecto ida y vuelta son 45-50 minutos. Y no sólo es el “simple” hecho de ir y venir sino también todo lo que hay detrás para mantenerse. Durante este tiempo he visto y vivido situaciones de las más diversas. Han habido días en los que no quería ir o simplemente estaba peleándome con un resfriado que quería atraparme y dejarme en la cama. No me ha importado sentirme “lesionado”. img_5858Me he convencido que las “molestias” ocasionadas por la rutina solo pueden hacerse desaparecer con la misma rutina. Lo cierto es que no estoy hecho para dejarme vencer tan fácil. No puedo permitirme el lujo de sentirme vencido ni aún estándolo. Toca salir allí fuera a luchar. Mi opción de vida ha sido ser una estrella y como tal brillar con luz propia y singular en vez de quedarme extasiado viendo algunas de ellas. No me vale el resplandor ajeno.

En estos 6 meses he tenido que dar la cara a los cambios de temperaturas. Empecé siendo verano con calores que superaban los 40º C. Luego ha llegado el otoño seco y fresco. Ahora tenemos el invierno algo más lluvioso y ruidoso. Y a todos los he ido enfrentando.

Pero estas 26 semanas no se reducen al exclusivo momento de la estimulación muscular con pasión y sudor. Esto apenas representa el 15% de la vida sana que llevo. Hay todo un 70% que se lo lleva el comer y para lo que no hay día de descanso. Sin comida no hay fiesta. Está muy bien el cambio corporal pero para lo que es verdaderamente significativo no hay báscula que pueda cuantificarlo. Es la alegría de comprometerse con uno mismo, pelearlo y lograrlo.

Como es de esperar durante este tiempo he tenido múltiples tentaciones para no ir o he escuchado a quienes no lo entienden. Eso no importa. Se pelea y sólo el peleador llega a entender el sentido de su pelea. También han habido momentos en los que me he tenido que obligar a mí mismo pero como ya he creado el hábito, al final el cuerpo se va solito. He ido con dolor de cabeza y he salido como nuevo. Mi antes y después lo vivo en cada sesión. Esto no es fácil. Es un contínuo aprendizaje. Ir mejorando semana tras semana y repetición tras repetición. Poquito a poquito voy construyendome.

Y ya resulta obvio que para algunos me voy haciendo el motivo por el que se voltea cuando me ve pasar, el que le roba su aliento o hasta le acelera sus pulsaciones. Definitivamente soy mi propio orgullo de irme dibujando cada día a golpes de mancuernas, cama y comidas.

Espero que hayan otras tantas 26 semanas iguales o mejores. Este es mi universo en el multiuniverso y no pienso cambiarlo por ningún otro.

Algo de mí

Vengo de una familia disfuncional por los altos niveles de violencia tanto física como psicológica. Mi padre ejercía el control y el autoritarismo sobre todos nosotros. Les teníamos miedo. No le bastaba con pegarle a mi madre sino que la tenía sometida a todo tipo de restricciones: no se podía cortar el pelo, ni pintarse, no podía usar pantalones o no podía salir a la calle, por mencionar algunas. A mi hermano mayor llegó darle una paliza en la bañera. Eran años, meses y días de terror puro y duro. No queríamos que llegara a casa y cuando estaba fuera eran las horas de “alivio” y catarsis.

Y como era de esperar en este tipo de situaciones el alcohol y la lotería son sus dos mayores aficiones. Cuando hacía de las suyas había que entenderlo porque estaba “borracho”. Así que pasamos más hambre por culpa de su adicción al juego y a la bebida.

Cada uno de nosotros ha vivido esta historia a su manera. Yo ahora me atrevo a decir algo de la mía. Durante los años de la niñez y de la adolescencia pensaba que yo era un niño adoptado y por eso me maltrataban e insultaban tanto. Mi madre lanzaba todo tipo de ofensas y me pegaba muchas veces. Fueron tantas que con el paso del tiempo ya no recordaba ningún gesto de cariño de su parte porque todo era violencia y más violencia. He crecido creyendo que esa mujer no podía ser mi madre. Me aniquilaron la autoestima y siempre me decían que no servía para nada. Otra de mis teorías era que mi hermana mayor era mi madre. Claro es lo que uno puede pensar cuando es niño y no entiende de ciertas cosas. Es que te daban golpes hasta sin motivos y aunque los hubiera tanta violencia enfermaba.

9a4d8d3c6fb3ac9e08028b3f286cac6fEra tal nivel de humillación y de burla al que estaba sometido que yo no me fui de la casa como hizo en su momento mi hermano mayor sino que tuve ideación suicida. Quería dejar de sufrir y no sabía cómo escapar. Y de la rabia y la impotencia llegaba a la autolesión. No llegué a ejecutar el suicidio porque para entonces era creyente y le pedía fuerzas a dios para sobrevivir. Así que mi infancia y adolescencia no sintieron la cercanía y el cariño de mis padres y hermanos. Una cosa es llevar una vida pobre materialmente por las circunstancias pero si al menos no habría faltado el cariño y la comprensión la historia sería totalmente distinta.

Por lo que me resultaba chocante que una vez decidiera entrar en el seminario ellos comenzaron a interesarse por mí y mis cosas. Fue algo muy difícil y complicado de entender. Todo ese interés desaparece con mi salida de mi seminario. Allí fue objeto de bullying entre los compañeros y los curas no hicieron nada.

Por eso hoy me da “envidia” cuando me voy encontrando por el camino de la vida a las mujeres que yo identifico que me habría gustado tener de madre. Resulta inevitable no desearlo. Y me es muy fácil encariñarme con ellas.

Yo he tenido que aguantar el venir de un ambiente tan violento como religioso. He aprendido a que no me puedo fiar de ninguno de ellos. Aún más ya tengo asumido que no cuento con ellos para nada desde hace ya muchos años. Parecen estar más dispuestos a aprovecharse de uno que de extenderle la mano de apoyo. Si yo hubiese consumado mis intentos de suicidio ya no estaría aquí y ahora escribiendo esto. Así que en mi nueva y buena vida no pueden estar ellos. Por eso es que me parece  que siga no sólo vivo sino con muchas ganas de mejorar.

Una vez en Londres me dije que tenía que desconectar de ellos. Que solo querían dinero y aprovecharse de mí. Pero eso solo se quedó en el pensamiento. Cuando viajé a República Dominicana tuve que alojarme en hoteles y el mal rato de mi estancia fue por su causa. Traté de ayudarles hasta que me di cuenta que son un barril sin fondo. Decidí que no me siguieran haciendo más daño del que he aguantado.

Por consiguiente, hoy solo tengo que asumir lo que ya ha venido siendo un hecho: no tengo padres ni hermanos. Cuando estaba enviando dinero hablábamos a diario pero una vez que ya no lo hay se han desaparecido. Se han hecho mudos. Mi hermana mayor me ha escrito esporádicamente pero es para pedir ayudar. No es porque realmente se interese o le importe cómo me va aquí. Durante muchos años fue mi ídolo pero ya se ha derrumbado. Llega un momento en el que ya no les crees. La confianza está rota y la desconexión afectiva se mantiene. Ellos me dicen que por qué yo estoy recordando esas cosas del pasado. Precisamente si las olvido creo que las repito. He podido ver cómo mis hermanos han reproducido con sus hijos los niveles de violencia que en su tiempo tuvieron nuestros padres con nosotros. Han construido una relación tóxica y llena de veneno. Recuerdo con pena los golpes que ellos le han dado a mis sobrinos.

Yo decidí ser diferente a todos ellos. He apartado de mi vida todo lo que sea violencia y abuso de poder en su sentido más amplio. Me ha pasado factura al dejarme con problemas de ansiedad pero ahí voy luchando cada día. Yo he sufrido la violencia y no quiero ver a nadie pasar por algo semejante.

Así que mis padres y mis hermanos son mis amigos que están en Dominicana, España y Londres. Con ellos voy compartiendo la vida y ellos saben que cuentan conmigo. Porque lo afectivo es lo efectivo.

¿Quién dijo miedo?

amor-o-miedoVolvemos a estar en campaña electoral para repetir elecciones por segunda vez en seis meses, y yo por primera vez me atrevo a hablar de política aquí.

Es un tema de múltiples aristas por lo que me centraré en lo que se llama la campaña del miedo. Los de derecha promueven el miedo contra los de la izquierda para evitar que la gran mayoría les vote. “¡Ojo que vienen los rojos!

Pero ¿qué hay detrás de ese miedo? ¿Por qué el miedo y no otro tipo de estrategia? ¿Resulta rentable promover el miedo para conseguir sus objetivos? ¿Dónde, cuándo y cómo funciona lo del miedo?

En los tres países que he vivido se repite la misma historia. En la República Dominicana el caudillo Joaquín Balaguer hacía uso de la campaña del miedo contra su adversario José Francisco Peña Gómez basándose en su color de piel. Balaguer siempre fue un hispanófilo cargado de prejuicios contra lo negro. Su argumento era que si Peña Gómez llegaba a la presidencia de la República, como era negro, los haitianos se verían legitimados para tomar el control social de Dominicana. Dada la tensión histórica entre ambas naciones nada más aterrador que eso para los dominicanos. No se puede permitir que nos gobierne un negro. Así fue. Balaguer en base a la campaña sucia de descalificar a su contricante político por su color de piel y a su complicidad con el fraude electoral impidió que Peña Gómez fuese presidente. Trabajó en base al miedo y le funcionó.mafalda

Otro caso nos lo encontramos en Estados Unidos, Obama también fue objeto de política de miedo por partida doble: su color de piel y la similitud de su nombre con el de Osama Bin Laden, su más reciente archienemigo mundialmente conocido. Pero Obama no sólo ganó las elecciones sino que también alcanzó el derecho a la reelección. La estrategia del miedo no fue eficaz.

Por último tenemos la experiencia en las recientes elecciones locales en Londres. Por primera vez un londinense de origen musulmán alcanzaba la alcadía. Durante la campaña sus adversarios políticos también se apoyaron en el miedo para intentar descalificarlo. Y lo hacían en un momento en el que Europa vive bajo la amenaza del islamismo radicalizado, por un lado y el auge del populismo xenófobo, por el otro. ¿Cómo vamos a hacer a alcalde a uno que profesa el islam? Pero el resultado electoral no les fue favorable y hoy hay un alcalde de ascendencia musulmana. El miedo sirvió de poco o nada a sus promotores.

a479c27c02f34b960c7ec4a29c419534Solo hemos reseñado escuetamente tres casos, pero seguro que podríamos continuar con la lista. Ahora retomemos nuestro actual entorno político. En unos días volveremos a las urnas para decidir qué tendencia se gana el derecho a formar gobierno. Y a falta de propuestas concretas nos encontramos a la derecha utilizando la estrategia del miedo para ganarse el voto mayoritario. “¡Ojo que vienen los comunistas o los radicales!”

Por los casos que hemos reseñado parece ser que lo del miedo encuentra su caldo de cultivo en una población con poca o baja formación crítica. Funciona muy bien cuando el público a que se dirige aún no ha alcanzado la mayoría de edad mental. Es mucho más fácil asustar a un niño para que se coma su comida porque si no se lo lleva el cuco o el fantasma, por ejemplo. Nos aprovechamos de su ingenuidad para hacer que coma porque entendemos que es lo que le conviene. Pero con una persona adulta no funciona aterrorizarle para tal fin.

Así que cuando los políticos vienen a meternos miedo para que le votemos nos están diciendo que somos inmaduros, ingenuos, infantiles y fácilmente manipulables. Con que nos digan dos o tres cosas para meternos el miedo en el cuerpo tienen comprada nuestra voluntad. ¿Somos realmente así? ¿No podemos cuestionar y salir de la caverna del miedo para enfrentarnos a la realidad tal cual? ¿Preferimos la comodidad del valle a cambio de nuestra libertad para decidir?Mafalda.1

Ahora nos tocará decidir si queremos seguir siendo sus títeres o damos un golpe sobre la mesa y les gritamos a la cara: “Pienso, luego existo”. Soy un adulto mentalmente y puedo cribar el trigo de la paja. Que si quieren ganar nuestro voto que lo hagan con una campaña limpia, honesta y con propuestas concretas para que podamos comparar y decidir en consecuencia lo que estimamos ya no tanto lo que es mejor pero sí lo menos malo.

Como bien ha dicho Alberto Garzón: “Claro que generamos miedo, pero sólo a quienes nos han saqueado y expoliado durante décadas

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A por ese Sí…

He de empezar confesando que no terminé muy a gusto con mi última publicación. Me quedó un texto áspero y tosco propio de ese pensar en voz alta que lo parió. Y la escritura supone y exige un reposo para filtrar y cincelar mejor las ideas.

Reconozco que tuve que haberlo pulido algo más antes de lanzarlo. Además, en estos días he aprovechado para considerar las distintas respuestas y retroalimentación que recibí. Como no he podido responderles adecuada y oportunamente lo intentaré en esta ocasión. Aunque eso no exime de una respuesta personalizada para cada uno de los casos.

He vuelto a repensar lo que escribí en mi anterior post y me parece que, gracias a los comentarios que tuve, puedo responder a las dudas que planteaba en ese primer momento. Luego de todo este cuestionamiento he llegado a la decisiva conclusión de que el “sí a todo” es lo que sentifica, disculpando tal osadía expresiva, la apuesta de una persona en una relación. Más aún, nada grande o pequeño se ha hecho ni se puede hacer en esta vida sin que vaya precedido de ese “sí a todo”.El-cerebro-y-la-dopamina-natural

Un “sí a todo” que igualmente va acompañado de retos, desafíos y fracasos pero es lo que nos mueve a salir de nuestro propio amor, querer e interés. A cuestionar nuestro modo de proceder. Como ha dicho uno de los comentarios del post: “El sí a todo es tener el valor de arriesgarse, los siguientes pasos deberán atenuar esa predisposición a todo”. A lo que sólo añadiría, no sólo atenuar sino también teniendo la opción de solidificar y fortalecer tal decisión. Esto se comprende mejor desde el entusiasmo y la celebración continua de lo que es la vida en el sentido amplio del término.

Decirle al otro “sí a todo” es atreverse a poner toda la carne en el asador y entregarse sin reservas, condicionamientos ni tapujos. Lo demás son media tintas propias del vividor o follador. Cuando se vive la experiencia de tal sí se comprende y se sabe mejor lo que es la plenitud de saber “perder el tiempo” juntos. Que da igual lo que ocurra o deje de ocurrir en el entorno, lo único que importa y plenifica es que tú y yo nos vamos haciendo uno. La seducción es mutua. La serotonina navega a sus anchas por el torrente sanguíneo y la dopamina va alegremente generando más adicción. Menos mal que la oxitocina llega para relajarnos y calmarnos luego de tanto subidón adrenalítico.

amor-asunto-1465336En este terreno, no hay mayor ejercicio de libertad que ése. Soy yo que elijo estar contigo y eso no supone que uno sea satélite del otro. Nos enriquecemos mutuamente para seguir brillando con luz propia. Nos des-cubrimos nuestros cuerpos, al punto de dejarlos desnudos, para encontrarnos tal como somos en lo cotidiano, lo común y lo ordinario. Ahí se “pierden” nuestros minutos, anhelos y razones.

Ese “sí a todo” es consciente de las complicaciones pero no le importan. Porque allí donde no hay es capaz de crear y hacer el amor. La única tarea pendiente que quedaría es que ese “sí a todo” se cimiente en una afectividad lo más sana posible.

Donde antes planteaba la duda ahora pongo sobre la mesa una categórica respuesta: “Sí a todo”. No cabe otra opción para quien lleva una vida auténtica y honesta. Y las expresiones del “amor romántico” hay que tomarlas como las que son: metáforas y entenderlas desde su contexto y dentro de su ámbito. Las necesitamos para verbalizar el torbellino de emociones que inunda a cada uno de nuestros poros.

Quien no sabe de amor

¿Sí a todo? ¿Matamos a cupido?

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“Me basto con lo que siento yo. Me da igual lo que sientas tú. No tengo idea de lo que dices pero vale. Te digo que sí a todo…. Igual esto va a ser complicado, pero no me importa.”

¿Sí a todo? O ¿no a todo? O un sí con condiciones. El tema de las relaciones de parejas es tan poroso y complejo que hace difícil una respuesta categórica. En efecto, estas líneas están motivadas por el cortometraje de Roberto Pérez Toledo titulado “sí a todo”.

¿Sí a todo? ¿Vale eso en una relación de pareja? A raíz del cortometraje que promociona El Corte Inglés me surge la duda. ¿Qué tipo de relación amorosa se promueve en el mismo? Pareciera que el el principio y fin de nuestras vidas es tener una pareja y así no tener que soportar la presión social que nos vean como bichos raros por estar solteros.

De manera especial en estos días no solo asistimos a la comercialización del amor sino también a la promoción de un tipo de relación de pareja donde predomina la dependencia y el mítico romanticismo de que yo sin ti no puedo vivir. Condicionamos a nuestro cerebro para que acepte como única posibilidad de vida el estar al lado de una persona sin importar lo que nos aporta y desafía. Nos acostumbramos a ser satélites de alguien y nos olvidamos que al menos siendo polvos de estrellas lo demostramos brillando con luz propia. Nos olvidamos cuántos años hemos vivido sin esa otra persona y que seguro podríamos vivir otros tantos sin ella.

Trillar el sendero rupturista con el mito del amor romántico es una tarea de reeducarnos a nosotros mismos. Porque no se puede estar en pareja a cualquier precio y aceptando cualquier tipo de circunstancia donde prima la violencia y el abuso de poder en cualquiera de sus expresiones.

Sin ir más lejos en muchos de los casos de violencia de género nos encontramos con una relación de pareja fundamentada en la absoluta dependencia de una de las partes con la tiranía que ejerce la otra. Es precisamente la que padece los horrores de la violencia quien tiene internalizado ese “sí a todo”, el “me da igual lo que sientas tú” porque yo entiendo que no puedo ser feliz si no estoy a tu lado. Y te digo “sí a todo” y no me importa si me haces sufrir porque esta es la única vida posible que conozco. Aceptar servilmente que porque me amas me haces llorar. Es una relación neurótica y que nos empobrece como personas pero la de que decimos que no queremos salir.

Se puede llegar a reconocer que estar con alguien es complicado pero eso aún no basta si aún así decimos que no nos importa. No es fácil saber decir no, pasar página y querernos un poquito más a nosotros mismos.

Porque estar en pareja no para que me haga feliz sino para compartir la felicidad que ya tenemos cada uno, sería otra historia.

Eso de que me basto con lo que siento yo suena casi a atracción fatal o una obsesión que precisamente revelan una afectividad rota, fragmentada y nebulosa. Se supone que en una relación de pareja todo es cuestión de dos para lo bueno y lo no tan bueno.

Ahí queda la duda ¿qué sentido tiene el “sí a todo” en una relación de pareja?