Un bueno para nada

ScottlandEl post de hoy se centra en mi relación con mi madre biológica. La distancia del tiempo permite valorar y mirar las experiencias vividas con ella desde otros y distintos parámetros. Tal vez escribo aquí porque siempre la he echado mucho de menos. No a ella en particular sino al hecho de saber y sentir lo que es realmente una madre.

Hasta los 16 años mi relación con ella fue de vaciedad afectiva. Yo no sentía ni creía que fuese cierto eso que el amor más grande que hay es el materno. No podía entenderlo aunque lo deseara.

Recuerdo que en los años de la niñez hubo muchos insultos, sobrenombres, golpes y burlas de su parte hacia mí. El nivel era tal que pensé que era adoptado o que mi verdadera madre era mi hermana mayor. Entre otros epítetos se refería hacia mí con: “pájaro cucú”, “pinchón de pitanguá” o “cherecle”. A los que muchas veces iban acompañados de golpes y otros insultos así como de la típica frase de siempre: “Eres un bueno para nada”. Se podría decir que era toda una situación de bullying a lo interno de la familia.

Me sentía mal porque veía que no podía confiar en ella como sí veía que lo hacía mi hermana mayor, por ejemplo. Hasta el punto que me atreví a escribirle una carta a un predicador católico contándole mi problema para que me ayudara. Era la primera vez que tenía pensamientos de quitarme de en medio porque no me sentía querido ni que le importara. Encontré refugio en la caverna de la religión.

Un episodio de la infancia que recuerdo fue una vez que estando en el salón había dibujado algo para ella. Me acerqué a la cocina para dárselo y lo que me llevé fueron una tanda de buenos golpes. Así otras veces terminaba siendo golpeado por ella sin saber qué malo había hecho. Ni siquiera me dio tiempo para mostrarle lo que le había preparado. Es más nunca lo supo.

Como a los 16 años entré a la fábrica de curas se dio un cambio radical en la relación. Ahora como era seminarista comenzó a tratarme con cierto respeto. Dicho cambio era algo que no lograba entender. Su intento de cercanía me resultaba chocante. Viví esos años creyendo que era pecado no ser expresivo con ella. No podía entender cómo de la noche a la mañana todo había cambiado. Que aquí no había pasado nada de malos tratos. Estaba atónito y en shock. Así se explica que fuese distante, seco y frío con ella. Cualquier gesto de cariño hacia ella me costaba un mundo expresarlo y lo hacía por obligación.

Nunca quise que por mí ella fuera a tener más problemas con mi padre biológico. Mi hermana mayor me había convencido de la idea de que nunca se separó de él por nosotros. Sin embargo, el paso del tiempo ha desmontado la falsedad de tal idea.

Desde niño tuve claro que ella no era de fiar para mí. Su actitud voluble y acomodaticia me resultaba desconcertante. Yo no podía ser cariñoso con ella porque la sentía como una extraña para mí. No he sentido que le importo.

Al verla como una víctima más de los atropellos de mi padre biológico yo traté de ayudarla para que se liberara pero se resistió. Claro, ella prefería seguir en su jaula por la seguridad que le ofrece.

Hoy en día me resulta muy fácil encariñarme con las madres que he conocido aquí en España. Siento envidia a ver cómo tratan a sus hijos. Me enternerce la relación que hay entre ellos. Me quedo con las ganas de que una de ella me adoptase. ¿Hay alguna disponible? Sería muy bonito poder tener una madre con la que haya ese cariño, comunicación y empatía mutuamente. Aunque suene muy irreal no deja de ser un profundo deseo de amar y ser amado.

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Primer añito

Status

208373_4267327647672_944751534_nHoy es un día muy especial para mi historia personal. Resulta increíble pero muy real y cierto. El motivo es que cumplo mi primer añito de llevar de contínuo el estilo de vida de comer, entrenar, dormir y repetir. El año pasado por tema de bùsqueda y cambio de piso tuve que interrumpirlo durante 4 semanas. Este año la pausa sólo ha sido de 3 semanas en las que atravesaba por las turbulencias de una crisis depresiva por un asunto del pasado que ha reaparecido en modo surrealista.

Ha sido un año de mucho trabajo. De ir picando piedras día a día. También ha sido un tiempo para aprender, mejorar y crecer. Una de las tantas cosas que he aprendido es en relación con la sobrevaloración que hay en la sociedad con el tema del gimnasio. Pareciera que todo se reduce a los hierros y que lo fundamental es la rutina. Sin embargo, sin las comidas y el descanso no hay paraíso. Se habla más de las mancuernas, los suplementos y las máquinas que de los alimentos y la cama. Será porque eso vende y el marketing se hace moda. La transformación sucede mientras se duerme luego de haber comido.

13126866_943511279098219_360349715_nDurante este tiempo lo más exigente y sacrificado es mantener las 7 comidas los 7 días de la semana. Y lo es más cuando no se compra todo en un mismo sitio. Se necesita dedicación y tesón para ir a comprar, organizar lo comprado, congelar, descongelar, cocinar, limpiar y hacerlo un día sí y el otro también.

Lo más fácil de esta etapa ha sido ir al gimnasio. Ya en un post anterior hablaba de dicha experiencia en particular.

Lo más complicado es el descanso porque con los problemas de la vida cotidiana no siempre es fácil conciliar el sueño. Por eso es que esta vez quiero destacar sobretodo el comer y el descanso como piezas fundamentales de este estilo de vida. Basta con mirar las horas del día: el gimnasio se llevaría el 10%. El 90% restante se lo reparten las comidas y el descanso.

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En el camino recorrido me he encontrado con quienes me etiquetaban: “vigoréxico”, “narcisista”, “obsesionado” o “muscoloca”, yo los escuchaba, me reía y seguía en mi ritmo porque un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.

Cuando estoy tirado en el suelo o debajo de la barra de la jaula hay una penetrante sensación de bienestar, de vida, de plenitud, de desafio, de conquistador, de reto a superar que no se cambia por nada. Es lo más parecido a lo que muchos llaman el estado pletórico felicidad y cierto es que ésta se demuestra en movimiento como el fuego.

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Si grandes son los obstáculos en este estilo de vida mucho mayor es la satisfacción que la acompaña. Sentir mi cuerpo primero machado y luego recuperado no tiene precio y resulta inenarrable. Tal vez se le podría comparar a un orgasmo para tratar de darme a entender. Imagina por un momento si pudieras hacer que tus orgasmos durasen 24 horas ¿lo harías? Pues esa es la sensación que se tiene cuando se come, se entrena, se duerme y se repite. El problema está en que tanto placer puede resulta adictivo. ¡Bendita adicción!

Este estilo de vida me sirve para trabajar los problemas de ansiedad porque exige mucha paciencia. Esa es la virtud que se tiene que entrenar a diario. Aquí no hay magia más bien hay mucho sudor, gritos, roturas de fibras y ardor.

He sido feliz desde poniéndome las zapatillas hasta suspenderme o balancearme en el aire por varios segundos hasta llegando a por la comida y el descanso. Por eso basta con buscarme y encontrarme sumergido entre la cama y la mesa.

Por último, pero no menos importante, agradecer a los que me han acompañado en mi itinerario semana tras semana. Con los que he compartido fotos y mensajes de los avances. A los que me han apoyado o colaborado para que pudiera seguir avanzando. Todos ellos también se hacen parte de esta historia. Seguimos en la lucha día a día y paso a paso.

La construcción aún está en progreso…tigre-corriendo-en-la-nieve

 

 

 

 

La culpa de un zumo de piña

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He de confesar que a mis años estoy totalmente arrepentido del tiempo de mi vida que le dediqué a los asuntos religiosos. Fui criado y educado en un ambiente católico y de devoción espiritual. Tanto fue así que pasé 9 años de mi única vida dentro de la fábrica de sacerdotes. Allí como no podía ser de otra forma nos lavaban el cerebro de una manera aún más sofisticada que al pueblo. Para entonces estaba convencido que había encontrado la única verdad verdadera y por la que era todo un honor sacrificar hasta la propia vida. Así tenía sentido la renuncia a la sexualidad y a los demás llamados placeres de la carne. Estuve dentro creyéndome que podía estar seguro de alcanzar la vida verdadera. Creí que había encontrado la libertad. Pero sólo era un avestruz con la cabeza en la arena o un cavernícola encadenado en el mundo de las sombras y que la daba por hecho como la única realidad. Al final la vida, la verdad, la libertad las he encontrado fuera de esos muros y cadenas.

Durante esos 9 años hice amistad con la jerarquía católica. Era el verano de 1994 (aunque es verano casi todo el año) cuando me atreví a invitar a la casa familiar al obispo de La Vega (ciudad que está a unos 30 minutos en coche desde Santiago de los Caballeros) aprovechando la coyuntura de su visita a la iglesia parroquial por motivos de las fiestas patronales. Él accedió gustosamente. Para la familia era todo un acontecimiento. Fue la primera vez que un obispo iba a visitarnos. Todo parecía estupendo.

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No obstante, yo cometí un error imperdonable y de terribles consecuencias: pedirle a mi hermana mayor que fuera a casa para prepararle un vaso de zumo (jugo) de piña al señor obispo. ¡¿Para qué fue eso?! Mi padre biológico, al que yo me encontré cuando nací, se lo tomó como toda una afrenta y una humillación para él. Todo un ataque gratuito contra él. Una estrategia mía para atacarle. Una prueba irrefutable que yo no valoraba su larga trayectoria en el mundo de la hostelería como camarero. Estaba enfurecido conmigo y por eso no quiso estar presente en el momento de la visita.

Ya por la noche esperábamos su regreso con miedo y ansiedad. No sabíamos lo que iba a hacer pero el terror ya acumulado de esos años hacía presagiar otro momento más de violencia. Recuerdo que yo estaba nervioso porque sabía que se iba ensañar conmigo. Efectivamente, su vuelta a casa fue para reclamar con virulencia en contra de la conspiración que yo estaba organizando en su contra. A su actitud terrorista le acompañaba el alcohol, como de costumbre.

Con un nudo en la garganta tuve que escuchar su discurso de víctima junto con sus insultos y amenazas. Toda una maldita dictadura en la familia. ¡Qué peligro tenerlo tan cerca! Para entender sus secuelas hay que vivirla. Uno no sabe por dónde va a venir y con qué va a salir. La incertidumbre aprieta al estómago y el cuerpo tiembla de miedo hasta en los huesos porque ni siquiera se puede toser. Su enojo llegó tan lejos que llegó a prohibirme ir a la iglesia como castigo por no haberle pedido a él que le preparara el zumo de piña al señor obispo. Así es el flamante padre biológico que tuve durante esos años.

Esto es sólo un episodio de los muchos vividos durante casi 30 años de terrorismo familiar. Físicamente me he podido liberar pero el daño sicológico aún queda. Hoy, por ejemplo, tengo que enfretarme a diario a los problemas de la hipersensibilidad, la ansiedad y la inseguridad. Como toda una lucha cotidiana intento hacer lo mejor que puedo. Lo que a veces me sorprende es cómo no he terminado en otro camino (vicios o pandillas) a pesar de venir de donde yo vengo.

Me quedo con atónito cuando veo que hoy le tratan a él como si nada hubiera pasado. No puedo tragar tanta impunidad. Tal vez uno esperaría que todos los demás iban a querer liberarse de su yugo pero al final han preferido quedarse a sus pies.

Sadismo divino

 

jesus-christ-on-the-cross-the-passion-hd-wallpaperLa historia de salvación de la que nos habla la religión católica sustenta que por el hecho de que Adán y Eva comieron del fruto prohibido, dios se sintió terriblemente ofendido y no fue capaz de perdonarlos arrojándolos fuera del paraíso. Se había roto la amistad entre lo humano y lo divino. Y la gravedad de tal ofensa tenía que ser reparada con una prueba de amor definitiva, trascendental y eterna.

Nos sigue contando tal historia que para rehacer dicha amistad, dios se hizo hombre naciendo de una virgen “preñada” por una paloma con la misión de restaurar la relación entre dios y los hombres. Para tal fin fue preciso morir crucificado ofreciendo su sangre y sacrificio en expiación por los pecados de toda la humanidad. Era necesario y resultaba suficiente la muerte del hijo para calmar la ira y reparar la ofensa del padre (cualquier parecido con la ficción es pura realidad).

El hijo de dios hecho hombre (un plagio mal hecho de la mitología egipcia anterior al cristianismo) asumió la naturaleza humana en todo menos en el “pecado”. Y lo hizo para salvarnos del infierno a que estábamos ya condenados desde antes de nacer. Su sacrificio fue culminante para expiar nuestras culpas.

Sin embargo, con la simple aplicación de la sana crítica podemos observar una notoria contradicción. La explicamos en detalle: la naturaleza divina define a dios como un ser inmutable. Se entiende como tal aquél que no hace mudanza y se mantiene constante. Pero el libro sagrado de los cristianos está plagado de continuos cambios de ánimo de ese dios.

Por lo tanto, ese dios es mudable porque pasa de un estado a otro. Su ira le justifica para castigar a quienes no les obedece. En su nombre se legitima la guerra, la persecución y el asesinato. Su estado de ofendido revela que es capaz de enojarse y sancionar a quienes no les siguen.

En una palabra, es un dios sádico. Porque necesita ver sangre, sacrificio y sufrimiento de su propio hijo para reconciliarse con la humanidad. Sin dolor no hay paraíso posible en la otra “vida”.

Este personaje de la ficción tiene un serio problema de personalidad. Dice amar a todos pero si no le sigues te castiga. “Te amo y te protejo solo si me sirves y haces lo que yo quiero “. Ya no le basta con el sadismo sino que también es narcisista, egolatra, celoso, posesivo y egocentrista.

Por más epítetos que nos encontramos para calificar la llamada pasión, muerte y resurrección de ese tal Jesús como un hecho definitivo, inconmensurable y latente resulta ser que su padre aún sigue exigiendo más sacrificios para dejar de sentirse ofendido. Su sadismo es un barril sin fondo ni techo. Y se supone que con la muerte del hijo todos los pecados fueron perdonados (menudo negocio han estado haciendo los dueños de la multinacional católica y sus afines).

Sin ir muy lejos tenemos el caso de la conocida virgen del Fátima en Portugal. En sus “apariciones” sigue pidiendo más sacrificios para que los pecadores se conviertan aunque, según ella, no todos lo harán. O sea que luego de veinte siglos el dios cristiano sigue enojado y ofendido. Necesita ver más sufrimiento que se le ofrece para perdonar los pecados. Si es así la crucifixión de su hijo no sirvió para expiar el pecado de los antepasados, eliminar la ofensa divina de antaño e inaugurar un tiempo nuevo o si lo fue entonces demuestra el sadismo insaciable del dios padre.

¿No te ha bastado con ver la sangre de tu hijo derramada en la cruz para dejar de exigir más penitencia, sacrificio y ayuno? Eso no tiene nada que ver con lo que se ha llegado a decir: “Si grandes son mis culpas, mayor es tu bondad”.

Tanta expresión de sadismo convierte a dios, como poco, en un ser perverso y malévolo. Ahora se puede entender cómo y por qué dios nos ama sádicamente.

He dicho!

Ese dios da qué pensar. No mola para ser mi super héroe favorito.

La astucia del zorro

Superado el primer trámite de aprobación de los presupuestos generales del Estado 2017, el partido Popular (PP) ha demostrado su efectiva y hasta envidiable capacidad negociadora. Evidenciando así que los de la derecha son más listos que los de la izquierda para ponerse de acuerdo entre ellos.

En el 2016 en medio de la interinidad del gobierno, los de PP no sólo se afianzaron como la fuerza política más votada sino que también supieron utilizar sus triunfos electorales para aniquilar a su más ancestro adversario: el PSOE.

Es que el guión que han dibujado y tejido en estos meses no les habría salido tan bien ni siquiera en una película de ficción. Nunca mejor visto y hecho el refrán: “Divides y vencerás”.

Luego de las segundas elecciones, el PP logró convencer no sólo a su electorado sino también a una buena parte de los socialistas que resultaba apremiante el apoyo PSOE podía evitar ir a unas terceras elecciones. No obstante, los populares se hicieron con la presidencia del Congreso de los Diputados con el voto negativo del PSOE. ¿Cómo lo hicieron? ¿Magia o ficción? ¿Puro realismo mágico?

2014-05-25-524_1Una vez hecho trizas al PSOE, que no supieron conciliar sus diferencias internas, a raíz del golpe rastrero a su Secretario General (el que fue elegido por los militantes) el PP consigue su omisión para formar Gobierno. Recordemos que no les necesitó para hacerse con la presidencia del parlamento. Y como hemos visto en esta semana tampoco les ha necesitado para avanzar en la aprobación de los presupuestos. O sea que el PP cuando ha querido se ha bajado los pantalones y ha logrado “acuerdos” con formaciones políticas tanto afines ideológicamente como las que no. A la larga el acuerdo con el PNV no hace otra cosa que acentuar las diferencias entre las autonomías y le concede unos privilegios millonarios. Una vez más el PP hace del PSOE un kleenex. Y lo peor puede estar en que muchos de sus líderes ni se enteran.

Por consiguiente, el PP ha maniatado al PSOE y lo mantiene neutralizado. Les ha arrancado lo único que le interesaba de ellos: su abstención y ya luego se ha visto con energía para conseguir el consenso con esos otros grupos. Así no solo forman Gobierno sino que también están sabiendo torear una legislatura sin mayoría absoluta como la anterior.

Y como si fuera poco en este escenario inverosímil de la política nacional, nos encontramos ahora con los antisistemas y radicales de Podemos, que luego de un año de haber podido hacer posible un gobierno alternativo al PP, abanderando la presentación de una moción de censura sin ni siquiera tener un candidato y sin el previo diálogo con las demás fuerzas políticas con representación parlamentaria. Ellos se piensan que hacer política es un un circo o un simple reparto de sillones.

Vamos que ha tenido que pasar todo un año para que al señor Iglesias y sus secuaces se les ocurra la idea de que no se debería dejar gobernar a un partido político del que no dejan estallar casos de corrupción sistemática y constantemente. Los de Podemos piensan que somos tan tontos que hemos perdido hasta la memoria. Ellos votaron lo mismo que Rajoy para impedir que el PSOE formara Gobierno y forzaron ir a unas segundas elecciones. Ahora van por ahi con el tramabus dizque avergonzados por los escándolos de corrupción que arropan al partido del gobierno. ¡Cuánta hipocresía y cara dura tienen estos podemitas!

Dadas todas estas situaciones es normal entender que el PP siga siendo la lista más votada. La corrupción no les pasa factura como se esperaría o desearía. Mientras tanto ellos han aprovechado la coyuntura para neutralizar y maniatar al PSOE. De ahí que esta resultando creíble que pueden completar la legislatura.

Visto lo visto aquí queda Partido Popular para rato mientras aguantan al PSOE en la recámara funeraria. Y vemos a Ciudadanos comiendo de su mano y a los podemitas en su raquítica cerrazón.

“Hala PP”…

Six months

Podría hacer esta publicación en base a una colección de fotografías del antes y el después pero sería algo reduccionista. El motivo de satisfacción es que ya alcanzo la semana 26 consecutiva con los hierros. Algo que no ocurre siempre y si mi memoria no me falla creo que es mi primera vez.

Son ya 6 meses. Han sido semanas de mucha disciplina, trabajo, dedicación, esfuerzo, constancia, sacrificio y disfrute. Un tiempo en el que las endorfinas, las dopaminas y por supuesto la serotonina han ido al máximo. De ahí que pudiera hablar de la sensación orgásmica de las agujetas, por ejemplo. O de la inenarrable sensación del flujo sanguíneo luchando por la vida en cada respiración. La inigualable experiencia de sentirme vivo. Es un estilo de vida que va sentificando el resto de las actividades del día. Ahora ya he ido aprendiendo que el jadeo y el grito en cada empuje me van haciendo más fuerte. Reconozco que soy un “animal” en cada entreno.

Hay que destacar que tampoco lo tengo cerca de casa. El trayecto ida y vuelta son 45-50 minutos. Y no sólo es el “simple” hecho de ir y venir sino también todo lo que hay detrás para mantenerse. Durante este tiempo he visto y vivido situaciones de las más diversas. Han habido días en los que no quería ir o simplemente estaba peleándome con un resfriado que quería atraparme y dejarme en la cama. No me ha importado sentirme “lesionado”. img_5858Me he convencido que las “molestias” ocasionadas por la rutina solo pueden hacerse desaparecer con la misma rutina. Lo cierto es que no estoy hecho para dejarme vencer tan fácil. No puedo permitirme el lujo de sentirme vencido ni aún estándolo. Toca salir allí fuera a luchar. Mi opción de vida ha sido ser una estrella y como tal brillar con luz propia y singular en vez de quedarme extasiado viendo algunas de ellas. No me vale el resplandor ajeno.

En estos 6 meses he tenido que dar la cara a los cambios de temperaturas. Empecé siendo verano con calores que superaban los 40º C. Luego ha llegado el otoño seco y fresco. Ahora tenemos el invierno algo más lluvioso y ruidoso. Y a todos los he ido enfrentando.

Pero estas 26 semanas no se reducen al exclusivo momento de la estimulación muscular con pasión y sudor. Esto apenas representa el 15% de la vida sana que llevo. Hay todo un 70% que se lo lleva el comer y para lo que no hay día de descanso. Sin comida no hay fiesta. Está muy bien el cambio corporal pero para lo que es verdaderamente significativo no hay báscula que pueda cuantificarlo. Es la alegría de comprometerse con uno mismo, pelearlo y lograrlo.

Como es de esperar durante este tiempo he tenido múltiples tentaciones para no ir o he escuchado a quienes no lo entienden. Eso no importa. Se pelea y sólo el peleador llega a entender el sentido de su pelea. También han habido momentos en los que me he tenido que obligar a mí mismo pero como ya he creado el hábito, al final el cuerpo se va solito. He ido con dolor de cabeza y he salido como nuevo. Mi antes y después lo vivo en cada sesión. Esto no es fácil. Es un contínuo aprendizaje. Ir mejorando semana tras semana y repetición tras repetición. Poquito a poquito voy construyendome.

Y ya resulta obvio que para algunos me voy haciendo el motivo por el que se voltea cuando me ve pasar, el que le roba su aliento o hasta le acelera sus pulsaciones. Definitivamente soy mi propio orgullo de irme dibujando cada día a golpes de mancuernas, cama y comidas.

Espero que hayan otras tantas 26 semanas iguales o mejores. Este es mi universo en el multiuniverso y no pienso cambiarlo por ningún otro.

Algo de mí

Vengo de una familia disfuncional por los altos niveles de violencia tanto física como psicológica. Mi padre ejercía el control y el autoritarismo sobre todos nosotros. Les teníamos miedo. No le bastaba con pegarle a mi madre sino que la tenía sometida a todo tipo de restricciones: no se podía cortar el pelo, ni pintarse, no podía usar pantalones o no podía salir a la calle, por mencionar algunas. A mi hermano mayor llegó darle una paliza en la bañera. Eran años, meses y días de terror puro y duro. No queríamos que llegara a casa y cuando estaba fuera eran las horas de “alivio” y catarsis.

Y como era de esperar en este tipo de situaciones el alcohol y la lotería son sus dos mayores aficiones. Cuando hacía de las suyas había que entenderlo porque estaba “borracho”. Así que pasamos más hambre por culpa de su adicción al juego y a la bebida.

Cada uno de nosotros ha vivido esta historia a su manera. Yo ahora me atrevo a decir algo de la mía. Durante los años de la niñez y de la adolescencia pensaba que yo era un niño adoptado y por eso me maltrataban e insultaban tanto. Mi madre lanzaba todo tipo de ofensas y me pegaba muchas veces. Fueron tantas que con el paso del tiempo ya no recordaba ningún gesto de cariño de su parte porque todo era violencia y más violencia. He crecido creyendo que esa mujer no podía ser mi madre. Me aniquilaron la autoestima y siempre me decían que no servía para nada. Otra de mis teorías era que mi hermana mayor era mi madre. Claro es lo que uno puede pensar cuando es niño y no entiende de ciertas cosas. Es que te daban golpes hasta sin motivos y aunque los hubiera tanta violencia enfermaba.

9a4d8d3c6fb3ac9e08028b3f286cac6fEra tal nivel de humillación y de burla al que estaba sometido que yo no me fui de la casa como hizo en su momento mi hermano mayor sino que tuve ideación suicida. Quería dejar de sufrir y no sabía cómo escapar. Y de la rabia y la impotencia llegaba a la autolesión. No llegué a ejecutar el suicidio porque para entonces era creyente y le pedía fuerzas a dios para sobrevivir. Así que mi infancia y adolescencia no sintieron la cercanía y el cariño de mis padres y hermanos. Una cosa es llevar una vida pobre materialmente por las circunstancias pero si al menos no habría faltado el cariño y la comprensión la historia sería totalmente distinta.

Por lo que me resultaba chocante que una vez decidiera entrar en el seminario ellos comenzaron a interesarse por mí y mis cosas. Fue algo muy difícil y complicado de entender. Todo ese interés desaparece con mi salida de mi seminario. Allí fue objeto de bullying entre los compañeros y los curas no hicieron nada.

Por eso hoy me da “envidia” cuando me voy encontrando por el camino de la vida a las mujeres que yo identifico que me habría gustado tener de madre. Resulta inevitable no desearlo. Y me es muy fácil encariñarme con ellas.

Yo he tenido que aguantar el venir de un ambiente tan violento como religioso. He aprendido a que no me puedo fiar de ninguno de ellos. Aún más ya tengo asumido que no cuento con ellos para nada desde hace ya muchos años. Parecen estar más dispuestos a aprovecharse de uno que de extenderle la mano de apoyo. Si yo hubiese consumado mis intentos de suicidio ya no estaría aquí y ahora escribiendo esto. Así que en mi nueva y buena vida no pueden estar ellos. Por eso es que me parece  que siga no sólo vivo sino con muchas ganas de mejorar.

Una vez en Londres me dije que tenía que desconectar de ellos. Que solo querían dinero y aprovecharse de mí. Pero eso solo se quedó en el pensamiento. Cuando viajé a República Dominicana tuve que alojarme en hoteles y el mal rato de mi estancia fue por su causa. Traté de ayudarles hasta que me di cuenta que son un barril sin fondo. Decidí que no me siguieran haciendo más daño del que he aguantado.

Por consiguiente, hoy solo tengo que asumir lo que ya ha venido siendo un hecho: no tengo padres ni hermanos. Cuando estaba enviando dinero hablábamos a diario pero una vez que ya no lo hay se han desaparecido. Se han hecho mudos. Mi hermana mayor me ha escrito esporádicamente pero es para pedir ayudar. No es porque realmente se interese o le importe cómo me va aquí. Durante muchos años fue mi ídolo pero ya se ha derrumbado. Llega un momento en el que ya no les crees. La confianza está rota y la desconexión afectiva se mantiene. Ellos me dicen que por qué yo estoy recordando esas cosas del pasado. Precisamente si las olvido creo que las repito. He podido ver cómo mis hermanos han reproducido con sus hijos los niveles de violencia que en su tiempo tuvieron nuestros padres con nosotros. Han construido una relación tóxica y llena de veneno. Recuerdo con pena los golpes que ellos le han dado a mis sobrinos.

Yo decidí ser diferente a todos ellos. He apartado de mi vida todo lo que sea violencia y abuso de poder en su sentido más amplio. Me ha pasado factura al dejarme con problemas de ansiedad pero ahí voy luchando cada día. Yo he sufrido la violencia y no quiero ver a nadie pasar por algo semejante.

Así que mis padres y mis hermanos son mis amigos que están en Dominicana, España y Londres. Con ellos voy compartiendo la vida y ellos saben que cuentan conmigo. Porque lo afectivo es lo efectivo.